La calculadora de “ANTIQUITERA”: el primer ordenador “ASTRONÓMICO”

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Antiquitera (ó Anticitera) es una isla griega situada al noroeste de Creta. En ella, en el año 1900, se halló un pecio a cincuenta metros de profundidad. En él los buzos encontraron varias estatuas griegas, además de joyas, mobiliario, y el famoso mecanismo de Antiquitera, el ordenador analógico más antiguo conocido. Uno de aquellos buzos murió durante la inmersión. Décadas después, en los setenta, Cousteau exploró otra vez el pecio, rescatando de nuevo algún efecto.

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En los años 70 a.d.C., una lujosa nave romana se hundió cerca de Creta, y en el año 1900, una tormenta obligó a un pequeño pesquero a fondear en la isla de Antiquitera, al norte de Creta. En ese tiempo descubrieron un viejo navío naufragado. Una vez avisados los arqueólogos, se encontraron estatuas de bronce, monedas y un artefacto de apariencia mecánica que parecía lo que se conocía como astrolabio, pero que estuvo a punto de confundirse con una simple piedra calcárea, por su mal estado de conservación. Estos aparatos, utilizados para medir distancias, permitían conocer la hora si se conocía la latitud. Pero aquella máquina de Antiquitera era diferente de los astrolabios, aunque hasta más de cincuenta años después de su hallazgo no se conoció su uso. Este naufragio probablemente sea el más antiguo que se ha investigado, pero se cree que el pecio todavía esconde muchas piezas de gran valor, por lo que se pretenden continuar las inmersiones.

Los engranajes de aquel aparato eran tan complejos y precisos como los de un reloj. Era una especie de calculadora astronómica que calculaba la posición de todos los cuerpos celestes. Hasta 2006 no se descifró su funcionamiento. La máquina recibía información de la posición del sol mediante un sextante, e indicaba la hora de una forma aproximada. No existía otro instrumento como éste, y no era comparable con ningún otro, ya que leyendo la literatura de la época, habría que desconfiar de la existencia de un aparato de tal sofisticación.

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Tras años de estudio, se creía que el artefacto de Antiquitera era un calendario astronómico, pero los investigadores británicos, griegos y estadounidenses han descubierto en la actualidad que se trataba de una calculadora astronómica, aunque mucho más complicada. En otoño de 2005 se trasladó material hasta la capital griega, que dada la fragilidad y el valor de las piezas, se conservan en una urna con condiciones atmosféricas adecuadas.

En 2014 se efectuó una nueva búsqueda arqueológica por parte del Instituto Oceanográfico de Woods Hole, y se cartografiaron del orden de 30.000 imágenes, explicaba Foley a la revista “National Geographic”. Expertos tomaron imágenes digitales de los trozos de metal y madera, que después fueron examinados con un escáner de rayos X de alta resolución. En este trabajo colaboró el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, donde se encuentra el aparato.

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Fuente: National Geographic

El aparato es un pequeño mecanismo (caja) de bronce y madera de treinta centímetros de longitud, y veinte de anchura. El mecanismo de Anticitera es una calculadora mecánica antigua diseñada para prever la posición del Sol, la Luna, y algunos planetas, que permitía predecir eclipses. Consiste en un conjunto de engranajes de ruedas dentadas de bronce con signos e inscripciones astronómicas en griego antiguo. Esa caja tenía una puerta frontal y otra trasera, con inscripciones astronómicas que cubrían la mayor parte del exterior del mecanismo. La llegada de la tecnología del siglo XXI ha permitido determinar para qué servía la máquina. El dial frontal se utilizaba para conocer la posición del Sol y la Luna en el Zodíaco, mientras que los dos diales traseros indicaban la hora y el tiempo según dos ciclos astronómicos: el de Calipo (de 76 años) y el de Saros (de 18 años), usados también para predecir eclipses solares y lunares. El aparato es tan complicado que no hay otro equiparable en la historia hasta que aparecen los primeros relojes mecánicos, ya iniciada la Edad Media.

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  ¿Quién fabricaría este ingenio?

Hay quien piensa que pudo hacerlo el considerado como el primer astrónomo científico, “Hiparco de Nicea (años 190-120 adC)”. Además de astrónomo, fue matemático, y vivió en la época en la que fue construida la máquina. Fue uno de los grandes genios de la Antigüedad, sucediendo a Eratóstenes en la Biblioteca de Alejandría. Elaboró un catálogo de 850 estrellas, clasificadas según su brillo; calculó la distancia de la Tierra a la Luna con mucha precisión; y desarrolló una teoría que explicaba el movimiento de la Luna. Esto último es lo que más ha hecho pensar en que pudiera ser el inventor de la máquina.  Como en todo en esta vida, también hay quienes buscan una explicación extraterrestre para este asunto, que pudiera restar protagonismo a los griegos, ya que piensan que la tecnología de la época no era suficiente para construir una máquina de esas características (aunque obviamente los griegos creen la máquina es completamente compatible con la tecnología existente en el periodo en el que se construyó).

Proyecto de investigación Antikythera

En el año 2014 se conocieron los resultados de un proyecto de investigación que consistió en la reconstrucción del mecanismo de Anticitera. Un equipo internacional de científicos con miembros de la Universidad de Cardiff (M. Edmunds, T. Freeth), Universidad de Atenas (X. Moussas. I. Bitsakis) y la Universidad de Tesalónica (J. S. Seiradakis), en colaboración con el Museo Arqueológico de Atenas (E. Magkou, M. Zafeiropoulou) y la Institución Cultural del Banco de Grecia (A. Tselikas), desarrollaron una fotografía 3D de alta resolución, de la máquina, usando técnicas avanzadas.

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Los resultados reflejaron que se trataba de una calculadora astronómica que predecía la posición del sol y la luna. También se estableció que el primer eclipse que predijo este mecanismo pudo suceder el 25 de junio del año 205 a.d.c. a las 15:35 hora local de Atenas. Y como Hiparco era el más importante astrónomo de esa época, es por lo que se cree que tal vez fue él quien lo inventó.

Para finalizar recomiendo la visión de este pequeño vídeo (sólo dura tres minutos y medio), que arroja buena información sobre el invento.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=YMWDiPEd1Qo

¡Hasta la próxima! No me puedo despedir sin recordar que hoy, día 4 de Diciembre a las 19.30 h, inauguraremos en Exponav en la sala de Exposiciones CARLOS III la muestra “Una Escuadra del siglo XX”. Organizada de forma conjunta con el Museo Naval, acoge una muestra de maquetas, publicaciones, objetos, de la construcción naval para la Armada en el primer tercio del siglo XX, con los diversos planes entre los que destaca el Plan de Escuadra Maura-Ferrándiz. La Exposición podrá ser visitada hasta el 17 de Enero.

Colaboran en esta muestra el Ayuntamiento de Ferrol que aporta varios retratos y la placa de la Plaza Ferréndiz; la empresa Navantia con varias piezas entre las que destaca el mazo de Benlliure, , así como diverso material de D. Guillermo Escrigas.

Para más información:

http://www.exponav.org/nuestra-oferta/sala-de-exposiciones-carlos-iii/

 

Raúl Villa Caro

En el año 1999 me licencié en Marina Civil (sección Náutica) en la Universidad del País Vasco. En 2001 obtuve el empleo de A.N. del Cuerpo General de la Armada y en 2005 la patente del Cuerpo de Ingenieros de la Armada. En el año 2001 obtengo el título de Ingeniero Técnico Naval (Estructuras Marinas) en la Universidad de A Coruña y posteriormente el título de Ingeniero Naval y Oceánico y el Diploma de Estudios Avanzados. En 2003 obtuve el título profesional de Capitán de la Marina Mercante. Desde Octubre de 2010 estoy contratado por parte de la UDC como profesor asociado. Actualmente además de realizar tareas de investigación en el Grupo Integrado de Ingeniería, y desde octubre 2010, imparto docencia en la Escuela Politécnica Superior (Grado y Máster en Ingeniería Naval y Oceánica). Mi actividad principal, fuera de la UDC, se desarrolla en la Ingeniería de Construcciones de Buques (Arsenal de Ferrol) como Jefe de la Ingeniería de Plataforma. Desde abril de 2012 hasta diciembre de 2013 fui Secretario de la Delegación Territorial en Galicia del COLEGIO OFICIAL DE INGENIEROS NAVALES, y desde enero 2013 soy Secretario de EXPONAV (Fundación para el Fomento del Conocimiento de la Construcción Naval y de las Actividades Marítimas).En 2015 obtuve el título de Doctor por la Universidad de A Coruña.

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